Personas Ordinarias Haciendo Cosas Extraordinarias
Miss Kelly: cuando una mujer decide encender un movimiento
En Jicamarca, en Lima, Perú, Dios decidió comenzar algo inesperado a través de Miss Kelly, una profesora de San Juan de Lurigancho que eligió quedarse en una zona marcada por la dureza y la indiferencia política. Para muchos, ella es solo una maestra. Pero para quienes la han visto servir, ella es el corazón de un movimiento del evangelio que comenzó pequeño y hoy está transformando una comunidad entera. Su sueño es ver Jicamarca llena de vida donde hoy solo hay tierra y caminos difíciles.
Durante la semana, Kelly vive en el colegio porque su casa queda a dos horas de distancia. Cada viernes regresa con su mamá y cada domingo vuelve sola, convencida de que Dios la ha puesto allí para algo más grande que enseñar clases. En un lugar donde muchos niños crecen solos y las familias luchan por sobrevivir, ella decidió ser luz.
En ese contexto, DBS 17:17 comenzó a trabajar junto a Kelly. Lucila, Flor y Amanda —coordinadoras voluntarias del ministerio— caminaron con ella desde el inicio: la mentorearon, la discipularon y la acompañaron hasta que pudo facilitar por sí misma los Estudios Bíblicos por Descubrimiento. Con ellas nació el primer grupo de mamás.
Luego llegaron los niños, y después los adolescentes. Lo que empezó con unos pocos chicos se convirtió en un grupo creciente: varios fueron bautizados, los jóvenes invitaron a sus amigos, y la noticia corrió entre casas y salones. En cada paso, DBS 17:17 proveyó Biblias, alimento y materiales bíblicos para sostener el movimiento que estaba naciendo.
Hoy, alrededor de cincuenta jóvenes se reúnen cada semana para aprender la Palabra. Muchos son alumnos del colegio; otros son vecinos, amigos o primos que escucharon que “algo está pasando”. En medio de tierra y cerros, ahora hay vida. Hay Biblia. Hay esperanza.
Todo comenzó porque una mujer decidió quedarse. Miss Kelly, catalizadora de movimientos del evangelio, sigue caminando con fe mientras dos maestras más se han unido al trabajo. Lo que empezó con una profesora sola entre cerros ahora es una red viva de mamás, niños y adolescentes compartiendo el evangelio en casas de paz, en una de las zonas más desafiantes de Lima.
Esta es la historia de cómo un grupo pequeño se convirtió en un movimiento. Y de cómo Dios usa a una mujer dispuesta para encender vida donde antes solo había polvo.
Oremos por Miss Kelly, para que Dios siga fortaleciendo su vida y su sueño en Jicamarca; por Lucila, Flor y Amanda, que continúan acompañando este movimiento; y por cada mamá, niño y adolescente que está escuchando la Palabra, para que este crecimiento permanezca y siga encendiendo esperanza en toda la comunidad.